viernes, 13 de mayo de 2011

Crítica: Soy el número cuatro


Me he dado cuenta que realmente soy muy amable en las mayorias de las críticas, y tiendo a dar calificaciones por arriba de la media a la mayoría de las peliculas. Y eso me parece bien, porque siempre intento ir al cine a disfrutar, por lo que elijo peliculas que me interesen, e intento verles el lado bueno a todo. Y por eso tiendo a concentrarme en lo mejor de ellas: ya sea actuaciones, guiones, escenarios, o simplemente el hecho de ser entretenidas por más que sean llenas de cliches, de actuaciones que podrían mejorar, o de eternas partes que salen sobrando. Solamente quiero aclararlo por si al final alguien no entiende el porque de la calificación.

El argumento: Él es John Smith (cada vez que dice su nombre me recuerda a Haruhi Suzumiya y sus viajes en el tiempo), un joven que a primera vista parece completamente normal. Pero no lo es. Él es... redoble de tambores... ¡Un alien! Pero uno que están en fuja, al borde de la extincion, escondido, con poderes que no puede controlar y sin ningún amigo en el mundo más allá de su guardian. En resumen, un alien medio deprimente. Aunque eso no se podía quedar allí, sería aburrido. Así que le meten unos enemigos extraños, una amiga (novia) que lo acompaña y un compañero que parece tener asuntos pendientes con los OVNIS. Así, en todo caso, se vuelve algo mejorcito.

La visión general: Es interesante, pero solamente otra pelicula adolescente romántica y superfantástica. Muchos la estan comparando con Crepusculo (nunca he visto más que cortos, no soporto pasar de allí; aunque si me aventé la segunda). De eso no puedo hablar. Pero la relación es obvia, aunque personalmente le encuentro más parecido con Eragos, Percy Jackson o otras peliculas fantásticas adolescentes que, sin ser buenas, logran perfectamente un entretenimiento decente, que atrae a gente más allá que las tipicas adolescentes.

Las actuaciones: ¿Tengo que decirlo? Ya mencione que peliculas me recuerdan, con cuales se compara. Por eso es obvio que este apartado es debil. Aún así cumplen con su cometido. Aquí tienes una pelicula cuyos momentos de mayor dramatismo no requieren lagrimas, sino movimientos asombrosos al ritmo de música de suspenso. Y eso los dobles se encargan de hacerlo. En todo caso quien mejor sale parado, a mis ojos, es Diana Agron. Aunque el ser fan de Glee puede ser la razón de eso...

El guión: Si de verdad quiero entender la pelicula supongo que debería leerme el libro. Deja algunos cabos sueltos, y el final se ve luego luego que lo que busca es la continuación. Los personajes se dibujan entre interesantes y planos, siendo el protagonista extraño, y el guión le da escenas que no acabo de comprender (como los rayos de sus manos, o el cambio de look al principio). Los secundarios, especialmente el romance y el amigo que se presentan resultan más interesantes... Y los malos me dieron de todo menos miedo.

Lo técnico: Siento cierto desperdicio. Efectos algo extraños, que por momentos parecen falsos. Los escenarios se desperdician, la cinematografía llega a ser demasiado cotidiana, incluso para una pelicula de este tipo. El montaje, por primera vez, me di cuenta de lo predecible que puede ser. Y la música fue demasiado esperada, como si fuera un simple remake de otras ya usadas.

La conclusión: Se los adverti, soy amable con las calificaciones. Si la pelicula me entretetiene está bien, y con eso basta. Lo demás no importa en realidad, pues eso lo que salva varias peliculas. Además, cuando la vez sabes lo que te esperas. Así que dejemos esto en algo que disfrutas la primera vez, incluso llegandote a gustas, pero que con posteriores visionados se va diluyendo y convirtiendose rápidamente en desechable.

Calificación final: 4.5 (Entre Mala y Aburrida)

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