miércoles, 7 de noviembre de 2012

Crítica: El Exótico Hotel Marigold


Nuevamente es época de exámenes, de trabajos, de vueltas desesperadas. Así que es difícil encontrar tiempo estas semanas para poder sentarse tranquilo y disfrutar de una película como Dios manda. Es triste, pero cierto. Y que no te comenten duele bastante. Bueno, no tanto. Casi nada. El punto es, quiero ver Las Ventajas de Ser Invisible. Y no tengo tiempo.

Argumento: Un grupo de adultos mayores, por diferentes razones, acaban llegando al demacrado Hotel Marigold, en medio de India. Y, sin esperárselo, es allí donde encuentran una nueva luz en su vida, una nueva forma de ver el mundo, una nueva aventura. En aquel rincón del mundo, en el momento en que se sentían tan perdidos, encuentran su luz.

Visión General: La mejor forma de describir El Exótico Hotel Marigold es la palabra "agradable". No es una gran película, pero tiene su encanto, sus pequeños momentos que la hacen brillar. Tiene risas suficientes, así como suficientes momentos conmovedores. Es dulce, casi inocente, eternamente idílica, en un mundo perfecto lleno de imperfecciones. Nos cuenta una historia mil veces contada, sin giros inesperados, pero lo cuenta con tal honestidad, por muy bañada de dulzura que se encuentre, que es imposible no gustarle. Es una de esas pequeñas grandes películas que se recuerdan en tanto y tanto, y que si bien no ganan premios no lo necesitan para perdurar en la memoria. Es simple, es linda, es tierna, es agradable.

Actuaciones: Honestamente, por separado ninguna de las actuaciones es digna de premios, pero como un conjunto perfectamente merecen el SAG (o al menos la nominación). De entre ellos, me quedo con la genial actuación cómica de Celia Imrie, la ternura de Judi Dench y el amargo dolor de Penelope Wilton. Maggie Smith tiene un papel demasiado unilateral que, aunque perfecto para ella y con sus momentos, no tiene nada que haga entender el buzz que tiene camino al Oscar. Y el personaje de Ronald Pickup me parece una perdida de tiempo en el metraje.

Guión y Dirección: Es un buen guión el que hizo Ol Parker, pero quizás demasiado ligero, lo cual es a la vez uno de los mejores puntos y uno de los más débiles que tiene la película. Y esa ligereza que tanto gusta y tanto cansa es cargada a demás por la dirección de John Madden, que se encarga de llenar la puesta en escena de ese sentimiento paradisíaco que nos repiten cada 5 minutos: "todo estará bien al final. Y si no esta bien, es que aún no es el final".

Técnico: Me encanta India. Es tan "cinematográfica". Los colores, los monumentos, los sonidos. En la película se siente todo tan vivo, con una fotografía y un montaje que juega solo un poco con las imágenes (ese momento cuando el ave suelta su vuelo me ha encantado). No es algo que te vuele la mente, pero los lugares sin duda te dejan cierto sentimiento. Es un lugar exótico, que se ve genial en el cine. 

Conclusión: Hay películas que son tan pretenciosas, que quieren abarcar tanto y que quieren decir tantas cosas innecesarias. Aquí, la película se desase de todo eso para contar una historia simple, que todos podemos entender de una forma u otra. A mi la película me ha empalagado, pero me ha gustado. Y mi abuela, cuando la vio, se pasó la película riendo.

Calificación: 7.0 (Un poco mejor que Decente)

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